domingo, 20 de noviembre de 2011
El cuelga llaves
miércoles, 12 de enero de 2011
Mi perro Spot
domingo, 12 de diciembre de 2010
Sofía lleva un cuento escrito en la espalda
¡A comer! gritó Sofía levantando ambas manos. Y dejándose caer, aterrizó en la cama boca abajo. La mesa bailó suspendida en el aire, junto a los platos y las latas de cerveza. Sofía se incorporó y tomó una torta de conejo. Ricardo sintió que ese olor lo tranquilizaba: era un olor a pan caliente con mantequilla que lo hacía recordar las tardes de su infancia en el comedor de su abuela. Sofía masacraba su torta con grandes mordidas; las migajas caían sobre sus pechos y panza. Ricardo la miró hasta que el crujido de pan lo sacó de su letargo. Si no empezaba a comer, probablemente se quedaría con el estómago vacío. Quedaron buenas, ¿verdad?, dijo Ricardo al sentir el conejo con aguacate en su lengua. La torta que tenía pegada Sofía a la boca se movió de arriba-abajo.
sábado, 20 de noviembre de 2010
Clementino
miércoles, 18 de agosto de 2010
Fantasmas
viernes, 2 de julio de 2010
Oro
Negra de Piedra
martes, 18 de mayo de 2010
Lo que hace uno por comer
viernes, 7 de mayo de 2010
Reloj
Buenos días corazón
sábado, 24 de abril de 2010
El color de la vocación
- JUEVES de Arrachera
- 130 pesos la CUBETA de 6 cervezas
- Se solicita mesera BUENA
martes, 20 de abril de 2010
El ángel escritor
-En la historia original de Canción de Navidad, el niño chantajeaba sentimentalmente a Scrooge por ser discapacitado y lo torturaba por las noches. Al soldadito de plomo lo funden en balas con el que asesinan al niño que lo separó de su amada bailarina. La gran batalla en el Cascanueces fue provocada porque la niña drogó con opio- dijo arrastrando las “r” y las “a” –Yo escribí todas ellas, pero por órdenes de Dios, el editor cambió todas mis historias y las hizo una mierda cursi.
Pedí un taxi y lo llevé a mi departamento. No tenía corazón para dejarlo tirado en la calle y Ángel seguía asegurando que venía del cielo y que era escritor. Mientras caminaba en zigzag por la sala, noté que tenía el rostro rojo y arrastraba aún más las palabras al hablar. Había leído sobre mentirosos compulsivos e hipocondriacos, por lo que supuse que mi ebrio acompañante tenía una combinación de esos dos problemas, ya que físicamente es imposible emborracharse con chocolate.
Cuando su pubis quedó al descubierto, lo que vi me conmocionó. En realidad, lo más impactante fue lo que no vi, ya que Ángel carecía de vellos, de pene y de testículos. No podía creerlo, por lo que comencé a tocarlo para confirmar lo que decían mis ojos. La piel era suave y tersa, sin duda mis dedos disfrutaban el recorrido. Estiré el dedo índice y me dispuse a recorrer la parte donde se juntan sus muslos. Apenas comenzaba mi exploración, cuando escuché una risa débil seguida de un aleteo que aventó un chiflón de aire. Volteé hacia arriba y vi como un par de alas de plumas blancas se expandían por su espalda.
lunes, 12 de abril de 2010
Tres pedazos de Norberto
Trabajar como Ingeniero Civil era ventajoso para Norberto. No sólo le proporcionaba la libertad de recorrer el norte del país manejando con un cigarro en mano, sino que también le daba la oportunidad de visitar y vigilar a todas sus viejas e hijos. Y es que a mediados del siglo pasado, el tener un harem bien administrado no era motivo de escándalo. Con tener a todos bien vestidos, alimentados y estudiados era suficiente.
Desde la cocina, la regia voz de Cuca reprende al marido: “¡Norberto, no aloques a los niños!”. Pero ni los niños o el abuelo hacen caso y cruzan una mirada de complicidad. El abuelo se sirve más tequila y permite que los niños metan un dedo al caballito. Al probar la bebida de adultos, los niños vuelven a correr y dan vueltas en círculos hasta marearse y asegurar que están borrachos.
Por la tarde, los padres recuerdan que habían abandonado a sus hijos y vuelven a la guardería familiar. A regañadientes, los niños se despiden. Con los brazos pegados al cuerpo, doblan los codos ante el ¡Póngase fuerte! del Norberto, quien los toma de los codos y los levanta sus casi 1.80 metros para darles un beso en la frente.
El frío invierno del bajío no se siente en aquella casa atiborrada de gente. Los hombres se emborrachan, los niños se esconden de sus madres y los adolescentes se besuquean en las esquinas. La fila para los tacos de guisos sea comenzado a alargar y casi llega a la esquina en donde está sentado Norberto, quien tararea algún corrido mientras mueve la cabeza y el pie.
Un joven vestido de mezclilla se le acerca con un vaso rojo. Toma abuelo, le dice sonriendo. A lo lejos, la voz de Cuca se escucha amenazante “Beto, deja de estar emborrachando a tu abuelo” “Es coca-cola abuelita” contesta el nieto. Norberto da un trago generoso seguido de una sonrisa de satisfacción.
“Pst huerco” grita Norberto sacudiendo el vaso rojo desde su esquina. El nieto obedece, rellena el vaso con cerveza, lo acompaña con un cigarro y se sienta a su lado en silencio mientras ven a las mujeres que bailan cumbias. Norberto le pega con el codo y, alzando las cejas, señala el enorme trasero de una de las bailarinas.
miércoles, 7 de abril de 2010
Torta de Tamal
martes, 30 de marzo de 2010
Los budistas son los peores
No tardó muchos días en llamarme y salimos. Caminamos por el centro y casi al atardecer, nos fuimos a un parquezote, donde había un Jardín Zen. Cuando vi la blanca y fina arena, pensé que por más caliente que estuviera, el sexo ahí es altamente riesgoso. Sin embargo, estaba dispuesta a una manoseada tras los arbustitos.
jueves, 18 de marzo de 2010
No seas puerca mejicana
Yo estaba frente al fregadero de la cocina, con los trastes que utilicé en la tarja, viendo hacia abajo y aguantándome las ganas de llorar. En mi garganta había una mezcla de impotencia, miedo y coraje. Me repugnaba su pulcritud y el olor a lavanda me comenzó a picar la nariz.
Así que decidí tomar la habitación y cumplirles sus estúpidas reglas de limpieza que incluían secar las paredes de la regadera cuando terminara de ducharme, siempre utilizar posavasos y no tocar con mis dedos los vidrios de la sala. Ellos me valían madre, yo tenía mi adorado internet.
-Llámame María -me había pedido con una sonrisa que enseñaba sus dientes podridos. Y es que, según ella, su nombre en rumano era impronunciable en español. Era alta, rubia y con ojos grises. Así descrita sonaría una belleza rusa, pero en realidad era bastante fea y un tanto masculina. Movía sin gracia sus anchos hombros y de los largos brazos colgaban sus enormes manos de basquetbolista.
-¿Ves telenovelas?- Me dijo una mañana María con entusiasmo.
-No- le conteste ofendida.
-Ah… es que yo aprendí castellano en Rumanía viendo telenovelas mexicanas.
"Vaya, de algo sirve tanta cochinada de televisa", pensé.
-No tuve tiempo, lo siento -asentí con la cola entre las patas- Mi tren estaba a punto de partir.
-Todos tenemos que lavar, secar y guardar los platos, de lo contrario esto se volverá un cagadero- me dijo María entregándome un trapo para secar.
Comencé a imaginarme los titulares de periódicos y telediarios: Mexicana golpeada por un vasco y una rumana. La embajada mexicana no responde. La seguridad social no la respalda por no tener sus papeles en regla. La embajada española en México detiene las visas de estudiante por tiempo indeterminado.
Los cacharros ya estaban secos, por lo que levanté mi brazo para abrir esa alacena destinada a su resguardo, cuando Karles me detuvo la mano y la bajó. Supongo que no lo hizo con fuerza, pero yo sentí como si me azotara el brazo.
-Vuélvelos a lavar y a secar- ordenó.
-Toda la tarde estuvieron empolvándose- y acercándose a mi oído exclamó - No seas puerca mejicana.
No me quedó más que obedecer como una sirvienta rumana.

