Hasta los años cuarentas, cada mujer era una forma de la desventura. Después, cada mujer ha venido siendo una forma de amargura de vivir o del esfuerzo denodado por convertirse en un ser humano de verdad. Voy apartando a ésta, a ésa, a aquella otra, para hace una galería de mujeres de hoy: cómo son y contra qué se anulan hoy día. Y hallo eso que digo, y esto: son todas ellas las formas de la soledad, nadie está ni puede estar para ayudarlas a ser o a no ser. Acaso esto sea lo que más las lastima.
Ricardo Garibay, Mujeres y perplejidades literarias.
sábado, 8 de enero de 2011
Ricardo Garibay y sus mujeres
domingo, 12 de diciembre de 2010
Sofía lleva un cuento escrito en la espalda
¡A comer! gritó Sofía levantando ambas manos. Y dejándose caer, aterrizó en la cama boca abajo. La mesa bailó suspendida en el aire, junto a los platos y las latas de cerveza. Sofía se incorporó y tomó una torta de conejo. Ricardo sintió que ese olor lo tranquilizaba: era un olor a pan caliente con mantequilla que lo hacía recordar las tardes de su infancia en el comedor de su abuela. Sofía masacraba su torta con grandes mordidas; las migajas caían sobre sus pechos y panza. Ricardo la miró hasta que el crujido de pan lo sacó de su letargo. Si no empezaba a comer, probablemente se quedaría con el estómago vacío. Quedaron buenas, ¿verdad?, dijo Ricardo al sentir el conejo con aguacate en su lengua. La torta que tenía pegada Sofía a la boca se movió de arriba-abajo.
jueves, 2 de diciembre de 2010
Margo Glantz y sus zapatos
sábado, 20 de noviembre de 2010
Clementino
viernes, 19 de noviembre de 2010
Carl Sagan y su Cosmos
Tiempo después, las computadoras y los hombres comenzaron a llamar mi atención, por lo que dejé de alimentar mi vena científica.
jueves, 18 de noviembre de 2010
Ricardo Piglia y sus teorías
Con los cuentos es preciso, a diferencia de lo que la gente cree, tener antes dos anécdotas y no una sola. Cuanto más breve es la forma se necesita más de una historia- ¿Por qué? Porque en tanto se entretiene al lector con una historia, se prepara la que verdaderamente interesa contar.
En esos días, en medio de la desbandada, en una de las habitaciones desmanteladas empecé a escribir un Diario. ¿Qué buscaba? Negar la realidad, rechazar lo que venía. La literatura es una forma privada de la utopía.Mi padre, dijo Ratliff, fue un narrador excepcional. Vendía máquinas de coser por el campo. Andaba de un lado a otro, con un camioncito entoldado y paraba en las chacras y se sentaba a la sombra de los tilos a conversar con las mujeres que le ofrecían limonada. Era capaz de vender una máquina inservible usando el arte hipnótico de la narración. Narrar, decía mi padre, es como jugar al póker, todo el secreto consiste en parecer mentiroso cuando se está diciendo la verdad.Nunca sé si recuerdo las escenas o si las he vivido. Tal es el grado de nitidez con la que están presentes en mi memoria. Y quizá eso es narrar. Incorporar a la vida de un desconocido una experiencia inexistente que tiene una realidad mayor que cualquier cosa vivida. Un narrador debe ser capaz de crear un héroe cuya experiencia supere la de todos sus lectores, decía Steve. Ningún novelista que yo sepa, en este siglo o en algún otro, ha asesinado a nadie en la vida real. Cuando lo dijo estaba demasiado borracho y yo no entendí el sentido de lo que estaba diciendo.
Desagravio, un cuentito que me encontré por ahí.


